Mis ganas de cambiar todo aún persisten.

     Empecé por las revistas, los recortes que guardas años y años y que luego en tu mayoría de edad te das cuenta de que de poco te van a servir, porque ya no decoras carpetas, ni agendas, y muy probablemente tu tiempo se emplee mejor en organizar el interior de las mismas. Seguí con la estantería que guardaba la gran colección de mi infancia, muñecas, pulseras, colonias, revistas y álbumes de fotos que gritaban: 'Soy Rebelde cuando no sigo a los demás.' Todo cupo en dos bolsas guardadas en lo alto de un armario. Primera estantería vacía.

     Pasé a los CD's. Quizá exagero si digo que tengo cerca de 50 discos, de los cuales más de la mitad son piratas (épocas de pedir y cartuchos de impresoras a colores que no importaba si se gastaban, se tenían muchas reservas). Ahora quedan algo más de 10 CD's (originales en su mayoría), los que marcaron una época y ahora, los que demuestran que mi 'sentido musical' aunque común, va mejorando. Segunda estantería colocada, y como resultado, una bolsa de plástico que vaga por la habitación con CD's piratas  y cassettes olvidados que fueron encontrados para sufrir el mismo destino.


     Tras ello, cajones y armarios de ropa que presentan su gran mejora cuando disminuye la cantidad y todo está colocado para que cerrarlos, no suponga una labor demasiado complicada en un día de demasiada prisa.


     La decoración cambia, todo se ve más sencillo, nada está recargado. Los posters desaparecen y dejan hueco al gran mural de fotos con las personas más importantes de una vida. El corcho, vacío aún conserva el recuerdo de la asistencia a grandes acontecimientos, eso ni yo fui capaz de quitarlo, pero aún así guarda el suficiente espacio como para ser rellenado con todo lo que se avecina.


     La época de cambio también lo notan maneras de pensar quizá no distintas, pero sí diferentes. Así como sus formas de expresarlas. Tablones borrados y escritura correcta. Guardadas únicamente las entradas de este blog originales y la música que a veces es mejor que cualquier otra palabra.

     Ahora solo falta ordenar todo lo que venga. De momento aquí, vendrán ganas de contar lo que (me) pasa, lo que sentimos cuando dejamos de ser humanos, o incluso cuando seguimos siéndolo.
     El cambio viene acompañado de promesas, una está aquí: apareceré más a menudo para seguir siendo leída por quien quiera descubrir percepciones de una vida que está cambiando, o me apetece decir; madurando.

    Empiezo a construirme como periodista en poco menos de una semana (puede que de ahí esta obsesión por el cambio maduro), así que nuevos artículos, pensamientos, críticas o música complementarán este blog aún incompleto.



Disfruten; NattaliaBreathe

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