7.45 de la mañana, hace 8 años:
-''Espera Mari Carmen...''
Y le salvó la vida.
Podrían haber sido 193 voces calladas en un segundo, pero una, y mil otras se salvaron por lo que llaman destino.192 rostros que quedaron en el olvido para muchos, y hoy vuelven a estar presentes para tan solo unos pocos, que quizás no se subieron en esos trenes, pero hoy, se encuentran más muertos que quienes lo hicieron.
-''¿Vas con mucha prisa? Es que me tienes que decir como se usa la plancha esa nueva.''
-''Si si total, hasta que lleguen todos, llego yo siempre la primera, de todas formas no te preocupes, ya lo hago yo cuando venga.''
Instantes que se hicieron eternos en una mañana que podría haber sido fatídica. Carabanchel-Aluche y desde Aluche, Renfe hasta Atocha. Tren que nunca llegó a coger, porque la muerte, esta vez, había pasado de largo, sin percatarse en que ella, era una víctima muy fácil. Mi madre.
-''Bueno me voy que ahora sí que llego tarde. Y en serio déjalo si no hay muchas camisas.''
-''Algo intentaré hacer mujer, vete tranquila, voy a llamar ya a la niña.''
-''Vale Loli, hasta mañana.''
Y se cierra la puerta. Y yo, despierta como todas las mañanas para escuchar esa conversación que tanto me gustaba, después, tocaba hacerse la dormida para esperar que mi tía me despertara con cosquillas.
Esperaba en la puerta, sonaba mi despertador-payaso y justo en ese momento entraba, sin saber que ya llevaba un rato esperando ese momento.
-''¡Venga va! Al baño y ahora a por el desayuno.''
-''Vaaaale.''
''Aún no se tienen noticias sobre qué ha podido causar este accidente... espera, espera un momento, me dicen que ¿hay otro tren? Sí, sí, otro...''
-''Madre mía, pero que está pasando.''
-''¿Y esa cara tía?''
Momento de colapso, y ahí, justo ahí no era aire lo que respiraba. ¿Pero qué era eso? Sirenas de ambulancia se reproducían constantemente, acompañadas por más alarmas que permitían deducir que algo realmente trágico estaba pasando. La gente en la televisión enloquecía, corriendo de un lado para otro, las líneas de teléfono se colisionaban al igual que los coches que llegaban a la estación para evitar que alguien se montara en ese tren. Y en ese momento, cuando miras de un lado para otro y ves tu vida perdida, suena el telefonillo.
-''Abre, soy yo.''
-''¿Quien es?''
-''Tu madre, gracias a Dios.''
Y ahí, sin más rompes a llorar. No se si sería por Dios, no sé si fue suerte, destino... No lo sé. Sólo sé que estuvo más cerca que nunca de la muerte, y yo la escuché como se acercaba a ella. Algo quiso que no la alcanzara, y se lo agradezco.
Los momentos más horribles, de un día que marcaría millones de vidas. Tanto directa, como indirectamente. Ese día, cumple ocho años, un día en el que las calles para todos fueron inseguras, incluso las casas no eran cobijo fiel, ya que podrían volar en cualquier momento. Miles de policías y ambulancias de un lado para otro, buscando reconstruir vidas rotas por un amasijo de hierros, que aún hoy siguen incompletas.
NattaliaBreathe.
Po
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