Sé que sonreirás como nunca creías que podías hacerlo. Que vivirás sin miedo tu vida y esa otra que es nuestra. Que volveremos a reírnos de la pelusilla que se ve en los rayos de sol, a crear historias con zorros y elefantes. Que volverás a abrazarme con fuerza, mucha fuerza. 

Sabemos que es un camino muy largo, nadie dijo que fuera fácil ni que fuera a dar un vuelco de esta manera. Nos toca de nuevo ser todo lo fuertes que sabemos. Me toca a mí serlo cuando tú no puedas. Porque voy a levantarte cada día que te vea en un escalón más bajo. Tiraré de ti cuando con tu mirada me digas ayúdame o cuando lo grites a los a todos los vientos que te muevan el pelo.

Esto no es solo tuyo, es un trabajo en equipo. Un equipo de esos que quizá no gana Champions, pero que hace feliz, muy feliz el camino hasta la gran final. De esos con los que cantas cada gol como si fuera el que diera el título, pero con el que te enfadas irracionalmente cuando las cosas no salen bien. Lo bueno es que como equipo, celebraremos y nos enfadaremos juntos. 

Ya sabemos que el mundo no deja de jodernos, que si fuera justo lo sería con los que más trabajan para conseguir sus metas. Pero la suerte, el destino o lo que quiera que sea que nos lleve en zig-zag por el camino de la vida no es justa ni tolerante. Si lo fuera, muchas cosas serían diferentes. Ya nos lo decimos todos los días. Lo que no nos repetimos es que hay que ser más fuertes que todo esto. Está claro que no se puede luchar contra ello, vamos entonces a saber convivir de la mejor manera posible. A disfrutar de las pequeñas cosas. 

¿Por qué siempre que nos obsesionamos con algo tiene que ser malo? Nunca pensamos demasiado en lo feliz que me hace que nos quieran, en lo bueno que es sentir calor en verano y frío en invierno. Todo lo que nos hace dar vueltas a la cabeza nunca es bueno. 

¿Por qué no obsesionarnos con algo bonito? Voy a obsesionarme con sacarle una sonrisa cada día, voy a pensar solo en decirle lo que le quiero cada vez que despierte. Voy a pensar cada noche en que mañana según despierte, tengo un mar de posibilidades para construirme. Un millar de palabras que decir, muchas cosas a las que dar forma a la historia, nuestra historia.


Si queremos ser felices tenemos que ser los timones de nuestra propia ruta. Yo te daría el mío para que se guiaran juntos hasta donde sea que esté tu felicidad, que sí, inevitablemente será la mía. 

No hay comentarios: